Este es el primero de unos cuantos vídeos en los que os planteo mis reflexiones, surgidas de mis experiencias ya sea conmigo o con otras personas. Hoy quiero hablaros de la comodidad.

Sobre la comodidad se habla mucho en términos negativos. Que si sal de tu zona de confort, que si la procrastinación (una palabra muy muy de moda), que si la pereza, que si hay que planificar para lograr lo que sueñas y trabajar duro… Así que hablar de necesitar comodidad puede parecer una locura o una tendencia a la vagancia nada bien vista.

Bueno, pues yo necesito comodidad y juro que me ha costado asumirlo precisamente porque está asociada a todo eso que os he dicho. Pero ahora aprecio esta necesidad y quiero compartir con vosotros el porqué.

Yo, como persona altamente sensible y a la que el estrés le afecta muchísimo, necesito mis momentos de soledad, de tranquilidad y de pausa.Y necesito ayuda con aquellas cosas que me llevan a esos límites de estrés que tanto daño me hacen. Esto es comodidad para mí.

Por supuesto esto puede llevarte a dejar las cosas que te estresan y no te queda más remedio que hacer, para después, procrastinando. Puede llevarte a no querer dar un paso para salir de tu zona de confort, vaya a ser que lo pases mal, etc. Y esta es la parte negativa, que te condiciona a quedarte estancada, de la necesidad de comodidad. Pero una vez que entiendes que la necesitas puedes elegir,  puedes liberarte de toda esa parte nada interesante y centrarte en la que sí lo es.

¿Y cuál es la parte interesante?

  • Primero aceptar que necesitas incluir la comodidad en tu vida, que no te tienes que sentir mal por ello ni tratar de ir en contra.
  • Observar cómo has estado incorporando la comodidad en tu vida (si para ti es una necesidad) y si te está aportando o te está restando.
  • Buscar las formas de sentirte cómoda sin renunciar ni a tus objetivos, ni a superarte/crecer (es decir, sin caer en esas acciones que restan). Estas formas son para mí: respetar y escuchar a mi cuerpo y mente; cuando me dicen que es hora de descansar hacerlo. Igualmente cuando necesito mis momentos de soledad para reponerme (aunque tenga que reponerme de algo que para otros es una chorrada pero que a mí me afecta por mi alta sensibilidad). Pedir ayuda para poder trabajar concentrada, lo que disminuye muy mucho mis niveles de estrés. Pedir a otros que se ocupen de aquellas cosas que hay que hacer pero que no son imprescindibles para mí y me sacan de mi centro (por ejemplo pagar a una asesoría para que se ocupe del papeleo). También distribuir las tareas en casa para no sobrecargarme y tener tiempo para mí. Ir al cine o permitirme ir a pasear.

De esta forma logramos eso que buscamos de una forma muy positiva, que nos ayudará a crecer.

¡Ponte a lograr una comodidad que te aporte!

Y si necesitas ayuda, pide tu primera sesión gratuita conmigo.


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© Ana Isabel Fraga 2018. Todos los derechos reservados.