La actitud que tomas ante lo que ocurre, ante los problemas, ante la vida… es mucho más importante que lo que ocurre a tu alrededor. Puede darte el poder o dejarte totalmente desvalido a las circunstancias.

Puedes actuar lamentándote continuamente (no lo confundamos con expresar lo que sentimos y luego seguir hacia adelante. La queja continuada es abandonarse a la situación).

Puede actuar escondiendo la cabeza, pensando que todo va a salir mejor en algún momento sin poner nada de tu parte o negando lo que ocurre.

 

O puedes tomar una actitud muy diferente. El de el/la guerrer@

 

Porque dentro de ti hay un guerrero, o una guerrera.

 

Es posible que lo hayas visto en algunos momentos de tu vida, esos en los que mostraste tesón, coraje, fuerza, determinación… Es posible que tengas la suerte de verlo muy a menudo. Yo lo vi hace pocas semanas en un evento en el que tuve la suerte de participar y sobre el que escribí un artículo (puedes volver a leerlo aquí)

Pero quizás esté escondido y este sea el momento de abrirle la puerta para que de una forma consciente puedas caminar por la vida con todo lo que puede aportarte.

 

Ser consciente de esto me ayudó a dar pasos firmes, a confiar en lo que quería ofrecerle al mundo y en mí misma. Me abrió los ojos a la inutilidad de la queja, de esconder la cabeza o de esperar a que algo cambiase sin más.

¿Qué hacer para sacar a tu guerrer@?

No más excusas

Enfócate solo en qué puedes hacer, cómo puedes solucionar, en qué rincón de tu día vas a hacer lo que necesitas hacer, qué alternativas tienes, qué oportunidades te da la situación que estás viviendo ahora.

 

Identifica a la mosca cojonera

Sí, sí, a esa que te dice dentro de tu cabeza «No lo vas a conseguir», «¿Quién te crees tú que eres para hacer eso que quieres?», «Mira, ¿ves?, ya metiste la pata otra vez. ¡Qué torpe eres!»…

Identifícala y dale con un matamoscas. Sin más.

Adopta la postura del guerrero

No te estoy pidiendo que vayas espada en mano ;). Te pido que asumas esa forma de mirar al frente, esa espalda recta, esa forma de estar…

¿En qué parte de tu cuerpo sientes a ese guerrer@? Yo la siento en el pecho, ahí donde está toda la fuerza y el impulso del corazón, ahí donde está la mayor vulnerabilidad. ¿Y tú? ¿Dónde lo sientes tú?

 

Márcate un plan y ve a por ello

Establece un plan. ¿Qué vas a hacer primero? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Necesitas ayuda? Si es así ¿de quién?

 

No dejes ningún cabo sin atar y ¡ve a por ello!

 

Y cuando tus hij@s sientan que no pueden, que algo les supera…

¡¡Ayúdales a sacar a su guerrer@!!

 

O lo que es lo mismo, a anclar en su cuerpo las sensaciones de la fuerza, la seguridad, el afrontar las dificultades como retos, la calma, la decisión, la determinación, el poder para tomar decisiones, la valentía, la honestidad y la vulnerabilidad.

 

Casi nada, ¿verdad?

Pero tendrán un buen espejo en el que mirarse: TÚ

Yo se lo he enseñado a mis hijos y siento que les ha ayudado a afrontar algunos retos importantes en nuestro día a día. Porque anclarse en la propia seguridad es un «arma» (de las buenas) magnífica.

 

No hay mejor espada que el poder interior y la confianza en que somos capaces.

Mira el vídeo 😉

 

¿Dónde sientes tú a tu guerrer@?

 

Y si necesitas ayuda, pide tu primera sesión gratuita conmigo.


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