UNA HISTORIA PARA DESHACERSE DEL ESTRÉS Y MANEJAR LAS EMOCIONES INTENSAS A TRAVÉS DE LA IMAGINACIÓN, DE UNA FORMA DIVERTIDA Y EFECTIVA.

De nuevo es uno de esos cuentos que yo llamo Cuentos que ayudan, y su objetivo es trabajar las emociones, pero una parte distinta.
Hasta ahora he escrito para ayudar a los niños (y a los mayores) a aceptar lo que sienten, entender el mensaje de crecimiento que cada emoción nos trae y cómo gestionarlas. Esta vez vengo a completar todo esto, porque aún no hemos hablado de la intensidad de lo que sentimos.
No es lo mismo sentir un poco de enfado que perder los nervios por el enfado monumental que tenemos. Así que aprender a ver la intensidad que nos llena es importante para saber cuándo pararla, porque cuando esa intensidad es muy alta manejar lo que hacemos es mucho más difícil.
Así que en este cuento, de forma muy muy sencilla trato de enseñar a niños y mayores a reconocer el nivel de «carga» emocional. Y por supuesto a aprender a «vaciarse», con una técnica visual muy divertida y sencilla
Es un cuento cortito y muy visual, ilustrado por Alejandra R. Bueno con mucho mimo y cariño, en el que además encontraréis una serie de preguntas para trabajar con los niños y las niñas todo esto, profundizando.

CURIOSIDADES

Este cuento surgió un día en el que mi hijo pequeño estaba desbordado. Para que entendiese que lo estaba se me ocurrió contarle esto tan visual, que siempre le ha llegado con más facilidad. Le pedí que lo imaginase y sobre la marcha pensé en una fórmula divertida para «vaciar» todo ese estrés.

Después lo conté en una publicación de instagram que gustó mucho, y mis familias de «carácter» lo han probado con éxito. De todo esto surgió esta historia.

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