Si sospechas que tu hijo tiene altas capacidades o sabes ya fehacientemente que las tiene quédate conmigo. Hoy quiero contarte mi experiencia y daros voz y visibilidad. 

¡¡Y ponte cómod@, porque creo que no será corto!!

Ayer asistí a una charla sobre las Altas Capacidades en mi ciudad. Nunca había asistido a ninguna en directo, aunque por supuesto sí las he escuchado a través de youtube, leído artículos y buscado información por todas partes.

La charla la ofrecían los dos psicólogos expertos en este tema del Centro Ayalga, el mismo centro donde valoraron a mi hijo mayor hace ya un año. Sí, mi hijo mayor tiene Altas Capacidades (actualizo la entrada para completar que ahora conocemos que también el pequeño tiene AACC). Es algo que quizás algunos sabíais pero la gran mayoría desconocía. Y es que es difícil contarlo porque hay tantas creencias absurdas y limitantes alrededor de esto que cuesta abrirse. Y sé que tú, que tienes un hij@ con altas capacidades, me entiendes perfectamente.

Pero ayer, durante la charla, pensé que era momento de sacar la cabeza y contar mi experiencia con el único objetivo de dar visibilidad a las Altas Capacidades, de que se conozca qué es y a qué nos enfrentamos los padres cuando contamos con esto, rompiendo así una lanza en favor de estos niños y de sus padres.

Primeramente quiero analizar con vosotros

¿Qué se piensa que son las altas capacidades?

Bueno, te puedes encontrar varias ideas preconcebidas, incluso diferentes. Anoto las que yo me he encontrado y las que he oído de boca de otras mamás.

Si preguntas a la gente más o menos te dirán alguna de estas cosas:

«Son niños muy muy listos. Genios»

«Niños que sacan sobresaliente en todo y sin esfuerzo»

«Son un poco raros. Como Pitagorines»

«Son un poco listillos»

«Tienen un coeficiente de inteligencia muy alto. Se bastan solitos para hacerlo todo»

Y seguro que podéis aportarme más (podéis dejarlo en los comentarios).

Todo esto son en general ideas preconcebidas bastante alejadas de la realidad o como mínimo muy imprecisas y faltas de tantos detalles que simplemente se pueden considerar erradas.

Así que cuando sabes que tu hijo tiene altas capacidades ya sabes lo que más o menos puedes esperarte. Creencias equivocadas y por lo tanto juicios que resultan dolorosos.

Luego está aquello de…

«es que lo sobreestimulas», las miraditas de soslayo que ya te dan a entender lo de «esta se cree que tiene un hijo muy listo, ¡vaya tela!», o… » todos los padres creen que sus hijos son los mejores», o… «pues mira, yo no lo veo. ¡Pero si no saca buenas notas y en clase no atiende!», o … «¡Pero si no consigo que se aprenda las tablas de multiplicar! ¿Cómo puedes decir que tu hijo tiene altas capacidades?» y un largo etcétera que de nuevo te animo a compartir si tienes más afirmaciones que aportar.

Pues bien, los padres no sobreestimulamos a los niños, en todo caso podríamos decir que les damos lo que van demandando, y no siempre, porque no podéis imaginar lo abrumador que puede llegar a ser. Pero si el niño quiere saber del cuerpo humano pues tú le facilitas un libro (o dos, o tres…), le contestas a todas sus preguntas curiosas y a ritmo de metralleta. Eso sí, le contestas hasta donde puedes, porque llega un punto en el que aún sabiendo muchas cosas de algún tema,  simplemente no tienes tantas ni tan profundas respuestas y sientes que debes contratar a un especialista ;). Es ahí cuando recurrimos a San Google (como lo llamamos en casa) y/o a youtube, , que casi siempre tienen la información que buscamos.

Porque su curiosidad es tan acuciante e intensa (palabra esta que aparecerá mucho en este artículo) que no puedes por menos que ayudarle a encontrar las respuestas. Repito que hasta cierto punto, claro.

Pero se nos acusa habitualmente de esto. «Tu hijo no tiene altas capacidades, es que tú le sobreestimulas» Y es que hay una cruzada por demostrar que no existe tal alta capacidad, aunque muestres el informe de 20 páginas, exhaustivo y detallado de la valoración de tu hij@.

 

«Es listo, sí, no te lo voy a negar, pero tanto tantoooo, no» Y esto último es generado por un profundo desconocimiento de lo que son las Altas Capacidades, que no se trata de un número de CI. Desde luego es uno de los factores, pero se queda totalmente cojo sin conocer los demás.

Se consideran Altas Capacidades cuando el niño (si sólo hablamos del dichoso numerito), tiene un CI  por encima de 130 (y lo habitual es 100 en la media de la población). Claro, que eso aquí en Asturias, por lo visto en Andalucía consideran Altas Capacidades por encima de 120. Absurdo, ¿verdad? ¡¡ABSURDO!! **

Parece que no se ponen muy de acuerdo con el numerito de marras. La cuestión es que hay mucho más tras esto.

 

Quedarse en un mero análisis del CI es tanto como tratar de construir una silla solo con una pata.

 

Generalmente la gente que te cree piensa «ale, qué suerte, un niño súper listo». Los demás te miran con el «¡qué equivocada estás!» pintando en el semblante.

Y ni una cosa ni la otra.

Tener a mi hijo es lo más maravilloso del mundo pero también es duro, porque si algo define a estos niños (cada uno en su manera) a mi modo de ver y según mi experiencia es INTENSIDAD.

Que posean un cociente intelectual tan alto no implica que saquen buenas notas (de hecho hay un porcentaje altísimo de fracaso escolar entre los niños con aacc), ni que lo sepan todo, ni que no necesiten ayuda.

 

Por eso muchos de los que conocen a tu hijo, desde el más puro desconocimiento (por otro lado comprensible) no pueden creer que tu hijo sea un niño con altas capacidades, y la verdad es que la mayor parte de los padres nos enteramos de esto no porque venga el profe a decirnos que cree que tiene altas capacidades, sino porque vienen a decirnos que se porta fatal, que le rompe las clases, que está todo el rato llamando la atención, que no para un segundo, que no atiende, que se le olvida que hay exámen, que tiene todo desordenado y un largo etcétera que te tiene todo el día camino arriba y abajo del cole..

Por supuesto no siempre es así y no quiero que nadie interprete que en todos los casos ocurre igual, pero sí puedo decir que en un porcentaje muy muy alto sí.

Nos preguntan si tenemos problemas en casa, nos sugieren que puede tener hiperactividad, déficit de atención… Nos cuentan que ya no saben qué hacer con el niño.

Los castigos llueven y tú como madre te sientes impotente y desenfocada. Acudes al orientador del centro, que promete ver qué está pasando y en un año no obtienes más que una cita repleta de promesas de acción que llegan a cuentagotas.

No hay conocimiento de lo que son las Altas Capacidades y cuando tú, después de navegar, leer e investigar te topas con esto de sopetón no puedes creerlo tampoco. Hasta te sientes un poco avergonzada de si quiera sugerirlo, pero ves tantas similitudes con lo que ocurre que das el salto y le llevas toda tu información y nuevos conocimientos al orientador. Y ese día se te cae el alma a los pies, porque después de tus investigaciones has roto tus propias ideas preconcebidas entorno a esto y el orientador te suelta varios topicazos que ahora tú sabes que no son la realidad y que de hecho se alejan muchísimo de ella.

Sigues esperando respuestas pero te topas con muchos muros, mucha incomprensión y muchas promesas que no llegan. Así que te arremangas y acudes a un centro privado especializado. En la primera entrevista cuentas tus sospechas, esperando que quizás te digan «anda, monina, vete pa tu casa que tu hijo no tiene nada que ver con esto», pero no, te dicen que el perfil indica que hay que hacer la valoración.

Una valoración que nos llevó unas 6 o 7 horas (no recuerdo exactamente) repartidas en varios días, donde analizaron su CI, sí, pero también su personalidad, su creatividad, su memoria… de lo que surgió un amplio informe. Os imaginaréis lo que hice con él, ¿verdad?: llevárselo al orientador.

Y de nuevo más muros. Muros con los que nos topamos la gran mayoría de padres de niños con aacc. Que si el informe privado no les vale, que si a él no le parece (¡no le parece! bendito diagnóstico basado en creencias erróneas y un pequeño test de media hora en el que le daba datos muy por encima de la media pero no lo suficiente según él), que si lo mirará, que si ya te diré algo…

Y el niño sigue sin atención. Sí, porque necesitan atención.

Su cerebro puede estar 4 o 5 años por encima de su edad biológica, pero no así sus emociones y eso produce lo que se llama una DISINCRONÍA. La necesidad de un ambiente enriquecedor no solo cognitivamente, sino también emocionalmente está ahí, y brilla por su ausencia.

Así que tomas tus decisiones, buscas un nuevo cole, y te conformas con que haya un ambiente adecuado y que se sienta integrado (aunque debo decir que estoy muy muy contenta con el nuevo colegio tanto por sus características como por sus profes). Y los papás nos dedicamos a suplir y fortalecer todo aquello donde necesitan más ayuda.

Y es que hay días duros, duros de pura intensidad.

 

Una etiqueta, un calcetín mal puesto, un puño… pueden alterar sus sentidos de forma increíble. Pero no sólo eso. Los ruidos, los sabores, que les interrumpas (aunque lo hagas suavemente) cuando están concentrados…

 

Las rabietas pueden también ser muy intensas (podéis leer un articulo sobre esas rabietas que yo llamo XXL AQUÍ), si hay sed hay sed ahora y es tan acuciante que se pueden enterar hasta en Tombuctú de que tu hijo tiene sed.

Las emociones se desbordan con mucha frecuencia y en muy alta frecuencia, las necesidades son muy exigentes… ¡y terminas agotada! Agotada de tanta intensidad y agotada de no encontrar el apoyo externo que necesitas.

En mi caso di con la Asociación de padres de niños con Altas Capacidades de Asturias (APADAC), de los que solo puedo hablar bien. Siempre dispuestos a solucionar una duda y a dar apoyo y creando actividades para nuestros niños y sus padres que les aporten lo que necesitan.

Pero agotada también de los comentarios de «este niño lo que necesita es un buen castigo, o una buena torta», «es que lo tienes muy consentido»… Y no sabéis lo que fastidia y duele, sobre todo cuando tú estás teniendo su educación tan en cuenta, trabajas con sus emociones, aplicas herramientas educativas basadas en el respeto pero también en la firmeza…

Y tantos otros comentarios que pretenden señalar, al fin y al cabo, que tú tienes la culpa.

Por favor, si os encontráis con una madre o un padre sumidos en una situación de desbordamiento emocional de su hij@, sed comprensivos, no le etiquetéis, prestadle apoyo, empatía y cariño. Esto puede marcar una diferencia para ese padre/madre y ser un pequeño respiro a su situación.

La Alta Capacidad es una condición biológica.

 

Las neurociencias han avanzado muchísimo en estos últimos años y han demostrado que el cerebro de estos niños (y adultos, claro), es diferente, que su corteza cerebral es más gruesa y que evoluciona de modos distintos dando lugar a aprendizajes muy tempranos en muchos casos (que no siempre) pero también más desorganizados.

La parte derecha de su cerebro (donde está la parte más holísitca, emocional y creativa) es muy potente, por decirlo de un modo coloquial; y habitualmente en procesos creativos (muy frecuentes, pues la creatividad es uno de los factores que sumado al CI indican también las altas capacidades) su parte racional (aquella que digamos nos da la coherencia para dar respuestas adecuadas) queda un poco anulada, por lo que sacarle de un proceso creativo puede producir una intensidad emocional bastante desbordante.

No son raros. Son diferentes. 

 

Su cerebro no evoluciona igual, no aprende igual (repetir y repetir les hace desconectar), no es igual biológicamente.

Necesitan volcarse en su creatividad. Necesitan su soledad también para recargarse.

Necesitan sentirse aceptados por quienes son, porque tienen mucho que aportarle al mundo. Están llenos de talentos, de curiosidad y de entusiasmo, pero sus inquietudes suelen alejarse mucho de las de los niños de su misma edad y su comportamiento emocional a veces tan infantil y desbordado hace que se sientan raros y solos.

No necesitan castigos, sino firmeza, acuerdos, conexión, aprendizaje emocional…

Y quiero concluir diciéndoos que:

Nunca jamás imaginé semejantes maestros en mi vida.


Jamás soñé ver con mi hijo de 9 años documentales de física cuántica, entablando conversaciones sobre la ciencia, la astronomía y tantas otras cosas más.

Pero sobre todo…

Jamás creí que aprendería tanto sobre mí misma a través de la aventura de conocerles a ellos.


¡Gracias por haber llegado al final de este artículo tan largo! Entre todos hacemos comunidad 🙂

** Aclaración aportada por compañeros andaluces:

1) LO OFICIAL HOY
Altas capacidades es un constructo que contiene varias manifestaciones: precocidad, superdotación (percentiles 75 o más en todas las áreas), talento complejo (percentiles 80 o más en tres áreas) y talento simple (percentil 95 o más en un área).

2) LO NO OFICIAL, pero que se mantiene en algunos lugares o profesionales que no se han actualizado a la normativa
Altas capacidades, cociente intelectual de 120 a 129 (allgunos lo amplían hasta 115)
Superdotación, cociente intelectual de 130.

En Andalucía, superdotación no es sinónimo de AACC en ninguna de las dos visiones.

© Ana Isabel Fraga Sánchez 2015. Todos los derechos reservados.

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